Atención Clínica Infanto Juvenil
El mapa que tu familia necesita para impulsar el desarrollo de tus hijos.

¿Por qué tu hijo no te hace caso aunque se lo repitas mil veces? ¿Por qué la instrucción «cálmate» nunca calma a nadie cuando las emociones se desbordan?
La infancia y la adolescencia son etapas que pueden vivirse como complejas para las familias. La biología, el entorno y el aprendizaje juegan un papel importante y comprender el fenómeno es clave.
Cuando surgen problemas de conducta, ansiedad o desregulación emocional, el problema no es que lo estés haciendo mal como madre o padre. Es que nadie nos ha explicado cómo funciona el cerebro en desarrollo.
Llevo más de 15 años sentado frente a familias reales, niños y jóvenes reales, con sueños y frustraciones, con desafíos y dolores. Y a través de un enfoque clínico cognitivo-conductual, terapia DBT y herramientas basadas en neurociencias los ayudo a aprender y cuidar su salud mental.
En mi trabajo no buscamos culpables y tampoco entrego recetas mágicas. Con cada familia trabajamos como equipo, construyendo un ambiente seguro, empático, de cuidado y colaboración. Y siempre usando herramientas que la ciencia ha demostrado que funcionan.
Detrás de cada conducta desafiante hay una necesidad que no sabe cómo expresarse. Te ayudamos a traducir ese mensaje para ayudarlo a crecer
¿Cómo trabajaremos?
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Evaluación precisa:
Realizaremos un psicodiagnóstico colaborativo, riguroso e integral para comprender mejor el fenómeno base del malestar, más allá del síntoma visible.
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Acompañamiento parental:
Los padres y madres son parte activa del proceso. Juntos aprenderemos estrategias prácticas y las adaptaremos a las necesidades del niño/adolescente y al contexto particular de cada hogar y establecimiento.
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Herramientas para el niño/adolescente:
Entrenaremos habilidades concretas para manejar la ansiedad, la tolerancia a la frustración y la regulación de impulsos.
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Coordinación con establecimientos:
En caso de ser necesario, articularemos un trabajo en equipo con docentes y profesionales de apoyo para que el contexto educativo sostenga, proteja e impulse el desarrollo emocional del niño/adolescente.
Algunos temas que trabajamos

Crisis emocionales
Herramientas para comprender el funcionamiento de las emociones y manejarlas de forma adaptativa.

Normas y límites
Estrategias prácticas para establecer rutinas y reglas claras que protejan la relación familiar.

Neurodivergencia
Acompañamiento clínico para estructurar el entorno, potenciar habilidades y facilitar la adaptación diaria.

Manejo de la frustración
Entrenamiento cognitivo y conductual para enfrentar momentos de incomodidad y regular respuestas impulsivas.

Comunicación familiar
Acompañamiento para aprender a comprender las necesidades, fomentar la escucha activa y reconectar en distintas etapas vitales.

Reparación de trauma
Intervenciones para procesar eventos adversos y restaurar la seguridad emocional en un contexto de compasión.

Ansiedad y fobias
Protocolos estructurados para desactivar miedos paralizantes y recuperar el control del sistema nervioso.

Regulación digital
Pautas basadas en neurociencias para gestionar el uso de pantallas sin conflictos innecesarios.

Evaluación Psicométrica
Aplicación de test estandarizados (WISC-V o WAIS-IV) para medir el funcionamiento intelectual y apoyar requerimientos neuropsicológicos o escolares.
Preguntas frecuentes
¿Tienes alguna duda?
Absolutamente. En Mentesfera no trabajamos con niños de forma aislada. Entendemos que el entorno familiar es clave, por lo que te entregamos estrategias basadas en neurociencias para que aprendas a guiar, contener y educar como un factor clave en su desarrollo personal.
Sin culpas ni castigos tradicionales. Te enseñamos a entender la lógica biológica detrás de la conducta de tu hijo y te damos herramientas prácticas para ayudarlo a regular su sistema nervioso antes de intentar razonar con él.
El progreso de cada niño o joven es diferente. Algunas personas notan cambios positivos después de solo unas pocas sesiones, mientras que otras pueden necesitar más tiempo según su situación y objetivos. La constancia, la sinceridad y el compromiso de la familia son fundamentales en este proceso.
Nuestro enfoque cognitivo-conductual está orientado a objetivos claros, no a terapias eternas. El tiempo varía según cada caso, pero desde las primeras sesiones tendrán un mapa claro y herramientas aplicables para comenzar a ver cambios.
La alianza terapéutica con un adolescente requiere confidencialidad para funcionar. Sin embargo, los padres siempre son parte del proceso. Recibirán retroalimentación constante sobre los avances, orientaciones prácticas y, por supuesto, alertas inmediatas si existe alguna situación de riesgo.
Trabajamos con niños a partir de la etapa preescolar (desde los 3 a 4 años). Sin embargo, si tu hijo o hija es menor a esa edad, de todas maneras puedes solicitar una sesión de psicoeducación parental. Para los más pequeños, la intervención basada en evidencia más efectiva no es la terapia a solas con el niño, sino el acompañamiento directo a los padres. En ese espacio exclusivo para ustedes, exploraremos los problemas que están enfrentando, les brindaremos la contención necesaria y trazaremos un camino claro con herramientas prácticas para guiar su crianza. A medida que crecen e ingresan al sistema escolar, el trabajo clínico se vuelve progresivamente más directo con ellos, respetando siempre su etapa de desarrollo.
Trabajamos exclusivamente con modelos clínicos fundamentados en evidencia empírica, alejándonos de la improvisación. Integramos la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) para identificar y modificar patrones de pensamiento y comportamiento; la Terapia Dialéctica Conductual (DBT), altamente efectiva para la regulación emocional intensa y el manejo de crisis; y el Enfoque Sistémico, que nos permite entender e intervenir en las dinámicas familiares y del entorno. Esta flexibilidad nos permite estructurar el tratamiento exacto que tu caso requiere.
Muchas veces la psicología infantil tradicional se queda en «jugar por jugar» o en conversaciones sin un norte, lo que frustra a los padres porque no ven avances concretos. Nuestro enfoque es distinto: utilizamos el juego y la conversación adaptada a su edad como vehículo, pero siempre guiados por objetivos clínicos claros, respaldados por las neurociencias y la evidencia. Además, nunca tratamos al niño como una «isla»; intervenimos el sistema familiar completo para asegurar que los cambios se sostengan en el tiempo.
El valor de la sesión individual es de $40.000. Emitimos boleta de honorarios para que puedas solicitar el reembolso en tu Isapre y Seguro Complementario de Salud, lo que reduce significativamente el costo final de tu bolsillo.
Para facilitar tu proceso, los medios de pago dependen de la modalidad que elijas:
- Atención Presencial: Puedes pagar directamente en la consulta utilizando tarjetas de débito/crédito a través de Transbank, o en efectivo.
- Atención Online: El pago se gestiona mediante transferencia bancaria o a través de un link de MercadoPago o Paypal, brindándote un proceso rápido y seguro a la distancia.
Sí, en todos nuestros servicios de psicología clínica emitimos la boleta de honorarios correspondiente. Con este documento, puedes gestionar directamente el reembolso en tu Isapre y activar tu Seguro Complementario de Salud, optimizando tu inversión en bienestar.
Absolutamente. Nuestro ecosistema digital nos permite traspasar fronteras. Atendemos a hispanohablantes en diversos países, brindando el mismo estándar de calidad clínica, consultoría y coaching mediante videoconferencia. Los pagos internacionales se gestionan de forma sencilla y segura a través de PayPal.
En el caso de niños y adolescentes, la efectividad de nuestros procedimientos es en formato presencial. Las sesiones de psicoeducación con madres y padres pueden ser en formato presencial o remoto. De todas formas, si necesitas una atención online para un niño o adolescente, puedes solicitar una evaluación especial de tu caso en nuestro formulario de contacto. Así podremos ponderar tu situación particular y ofrecer una alternativa de atención que se ajuste a tus necesidades y que tenga garantía de efectividad.
Sí, la privacidad de nuestros pacientes y sus familias es nuestra prioridad. Todas las sesiones se realizan con estricta confidencialidad y la información compartida no se divulgará sin el consentimiento del paciente y sus familias, salvo en los casos exigidos por ley para proteger tu seguridad o la de terceros.
Ofrecemos una amplia gama de servicios, basados en el enfoque cognitivo-conductual, terapia DBT y neurociencia. Adicionalmente, todos los procesos con niños y adolescentes contemplan la participación activa de los adultos responsables para garantizar que la familia ofrezca un medio propicio para su mejora.
Sí, realizamos evaluaciones clínicas exhaustivas para identificar condiciones del neurodesarrollo como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o la condición del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, nuestro enfoque no es simplemente «poner una etiqueta» para archivar un papel. El diagnóstico lo utilizamos como un mapa: nos permite entender exactamente cómo funciona el cerebro de tu hijo/a, para luego diseñar estrategias concretas que le faciliten su desarrollo, aprendizaje y autonomía.
Es una resistencia completamente normal, especialmente en la preadolescencia y adolescencia. Obligarlos o llevarlos engañados suele generar más rechazo y bloquear el vínculo terapéutico. Si tu hijo/a se niega, la estrategia más efectiva basada en evidencia es iniciar el proceso contigo a través de la psicoeducación parental. Te entregaremos herramientas para manejar la situación en casa, reducir la tensión familiar y, eventualmente, construir el puente de confianza necesario para que acepte sumarse al proceso por voluntad propia.
Absolutamente. Sabemos que el colegio es el lugar donde pasan la mayor parte de su día y donde suelen manifestarse los mayores desafíos. Al ser especialistas con experiencia directa en el sistema educacional, no nos quedamos solo en el box clínico. Con tu autorización, nos coordinamos estratégicamente con los equipos de convivencia, psicopedagogos o profesores jefes para que las herramientas que trabajamos en sesión se traduzcan en adaptaciones reales y apoyo efectivo dentro del aula.
Sí. En el trabajo infanto-juvenil, los padres y cuidadores son nuestros principales coterapeutas. Una hora a la semana de terapia no es suficiente si no modificamos las dinámicas del entorno. No buscamos sobrecargarte de trabajo, sino entregarte pautas claras, estrategias de regulación emocional y manejo conductual para que sepas exactamente cómo actuar frente a una crisis, un desborde o un desafío de crianza en el día a día.
Depende de la etapa del proceso. Por regla general, la primera sesión siempre la realizamos exclusivamente con los padres o cuidadores principales. Esto nos permite recopilar la historia clínica y entender el motivo de consulta con total libertad, sin exponer al niño o adolescente a escuchar cómo los adultos hablan de sus «problemas». En las sesiones siguientes, evaluamos si el trabajo es individual con el menor, vincular (juntos) o intercalado.
Mantenemos un equilibrio muy cuidadoso. Para que la terapia funcione, especialmente con adolescentes, ellos necesitan saber que tienen un espacio seguro y 100% confidencial que no es una extensión de las reglas de casa. No te contaremos el detalle a nivel de «diario de vida», pero en todas las sesiones destinamos un espacio para reunirnos contigo en conjunto con tu hijo/a. Este momento nos permite monitorear cómo estuvo la semana, responder tus consultas, entregarte herramientas concretas para la crianza y evaluar la modalidad de las siguientes sesiones. Todo esto lo hacemos respetando estrictamente el acuerdo de confidencialidad de su espacio individual. Por supuesto, si detectamos cualquier situación de riesgo vital o vulneración grave, romperemos el secreto profesional para protegerlo, informándote de inmediato.
Entendemos que las agendas pueden ser dinámicas. Si necesitas modificar tu horario, solo te pedimos que nos avises con al menos 24 horas de anticipación. Esto nos permite reorganizar nuestra planificación y ofrecerle ese espacio a otra persona que lo necesite, sin ningún costo adicional para ti.
Sí. Aplicamos las escalas de Wechsler, el estándar clínico internacional para la evaluación del funcionamiento cognitivo. Utilizamos el test WISC-V para niños y adolescentes, y la prueba WAIS-IV para jóvenes a partir de los 16 años. Estas evaluaciones nos entregan un mapa detallado de sus fortalezas y desafíos intelectuales, siendo fundamentales para apoyar diagnósticos de neurodesarrollo, solicitar adaptaciones curriculares en el colegio o derivar a especialistas neurológicos.
Agenda tu primera sesión y tracemos juntos el mapa para entender, contener y guiar el desarrollo de tu hijo sin seguir desgastando la relación.
